Una de espias

¿Quién podría imaginar que los rusos estarían también implicados como asesores en el procés catalán? ¡Menuda manera de internacionalizar el conflicto! Con espías medrando y recorriendo a su antojo la geografía catalana al más puro estilo de las novelas de John Le Carré. Y todo ello gracias a la mediación de esa especie de Peter Ustinov de la política local que ya había resultado señalado y cuestionado por la prensa por haber confeccionado en su momento y a instancias de Torra, un dosier sobre la poca confianza que a su criterio despertaban algunos miembros de los mandos de los Mossos d´Esquadra respecto de su fidelidad a la causa independentista. El lugarteniente del marqués de Puigdemont, Victor Terradellas, que así se llama el interfecto, es considerado por Esquerra Republicana un peso pesado de la política independentista en Cataluña, pero no acabo den entender si es debido a la magnitud de su imponente físico o, en realidad, a su supuesta eficiente trayectoria dentro del partido durante tantos años. Sea como fuere, lo cierto es que hubiera resultado peligrosísimo para los intereses de los independentistas esa otra dependencia del gobierno ruso a cambio del reconocimiento por parte de la Generalitat al derecho de aquellos a la ocupación de la península de Crimea en su beneficio.

Lo que parece ya definitivamente cierto es que tanto Artur Más, Puigdemont y el hoy muy Ilustre Honorable Presidente de la Generalitat, Quim Torra, no han cejado en su empeño en intentar vender la supuesta seguridad nacional de Cataluña a los rusos, a cambio de alcanzar a cualquier precio su tan ansiada independencia soñada, poniendo de paso en un grave aprieto diplomático al gobierno español frente a la voracidad de ocupación del señor Putin.

En otro orden de cosas y contemplando como protagonista fundamental a Esquerra Republicana en la intención de formar un nuevo gobierno en nuestro país, parece ser que la niebla especulativa se va disipando más allá de la duda razonable que admitía la formación de Gabriel Rufián a la hora de alcanzar un pacto con Sánchez e Iglesias que hiciera posible, al fin, una rápida aproximación a una mesa de negociación que hasta hace muy poco parecía no estar dispuesta para acabar solucionando de una vez el difícil problema planteado. Y no se trataba sólo de que el agua mineral no se encontrara presente sobre el mantel, sino que tampoco existía una propuesta seria de diálogo diplomático con el único fin de abordar el conflicto catalán al que las partes en un principio estuvieron siempre dispuestas a aceptar, aunque según el presidente en funciones, dentro del marco que, hoy por hoy, establece la Constitución.

De modo que no cabe adelantar acontecimientos porque como bien se puede comprobar, cada día los responsables nos deparan nuevas sorpresas e inesperadas estratégicas políticas que, prácticamente, desmontan nuestras previsiones del día anterior. A los ciudadanos sólo nos resta esperar a que también se acuerden de todos nosotros a la hora de los pactos, quienes, al fin y al cabo, deberíamos ser los verdaderos protagonistas de sus éxitos de negociación.

zoilolobo@gmail.com

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